En el otoño, con los cambios bruscos de temperatura, suelen aparecer de forma más visible, aquellos pequeños capilares en los pómulos de la cara y en las aletas de la nariz. Para suavizar este problema y evitar que se vean demasiado utiliza lavanda.
La infusión concentrada de lavanda es astringente y a la vez calmante, por lo que mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos que riegan la piel. Es aconsejable que todas las noches, una vez que te has desmaquillado bien, pasa por las zonas afectadas un algodón mojado en esta infusión de lavanda. Para realizarla sólo debes añadir una cucharada grande de flores secas de lavanda en medio vaso de agua hirviendo, la dejas reposar hasta que se enfríe, cuelas las flores y reservas la tisana para aplicarla cada noche en tu rostro. Verás que en poco tiempo irán desapareciendo estas antiestéticas venitas.
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